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jueves, 12 de febrero de 2015

LAS BRUJAS DE NAICA (MEXICO)





Naica es una pueblo del estado norteño de Chihuahua situada en el Municipio de Saucillo y dedicada a la minería desde el siglo XVIII. Aparte de su destacada producción de plomo y de su famosa Cueva de los Cristales de Selenita, es conocida porque es una ciudad maldita plagada de brujas que se la pasan haciendo daño a los sufridos mortales. Si las personas no toman las debidas precauciones y se recogen en sus casas antes de la diez y media de la noche, es muy posible que se arrepientan de por vida, si es que la conservan. Las brujas, esas malas pécoras, salen de las minas abandonadas en forma de bolas de fuego voladoras, para llevarse a las niñas.






Monserrat era una muchacha rubia, espiritual, frágil, delgada y etérea como un nebuloso ectoplasma que vivía en Naica. Obediente y dulce, todo el pueblo la apreciaba y la quería, sus padres la adoraban. Tenía la niña la costumbre de llevar siempre una camelia en el pelo. Pesar de su corta edad, pues solo contaba con diez y seis años, trabajaba en la panadería de don Isidoro, un español panzón y apestoso que había llegado a la ciudad de Naica deseoso de “hacer la América” y lo había logrado. Monserrat era la encargada de hacer el pan de bizcocho en la panadería, pues habilidad no le faltaba ni tampoco conocimientos que adquirió de su abuela doña Catarina, buena repostera ya fallecida. Monse, como la llamaban de cariño, salía de su trabajo a las nueve de la noche y se dirigía tranquilamente a su casa.




 Una noche de Luna llena, Monse se desvió un poco de su camino acostumbrado, para ir al lago a ver cómo la Luna se reflejaba en su superficie. Tan extasiada se encontraba gozando del espectáculo que se olvidó de la hora. Cuando tomó conciencia de su impertinencia, la campana de la iglesia sonaba las doce de la noche. Montserrat observó que de las montañas mineras se desprendían bolas de fuego que se acercaban rápidamente a la ciudad, trato de corre pero no pudo, una de las bolas se acercó a ella, se transformó en una horripilante y repugnante bruja que la tomó por la cintura, le mordisqueo el cuerpo y se la llevó.




 Nunca nadie supo más de Monse, pero todos sabían que las brujas se llevaban a las mujeres jóvenes para convertirlas en futuras brujas. Ese fue el horrendo destino de la panaderita, confirmado cuando cerca de lago encontraron una camelia marchita… Monse se había convertido en una espeluznante bruja de Naica.




Por Sonia Iglesias y Cabrera

http://www.mitos-mexicanos.com/

sábado, 4 de octubre de 2014

¿EN REALIDAD EXISTIERON LAS BRUJAS?








¿EXISTIERON REALMENTE LAS BRUJAS?

Los incontables procesos registrados por la Inquisición en todos los países, el enorme número de brujas que fueron ahorcadas o llevadas a la hoguera por tener tratos con el demonio, nos hace pensar que si existió realmente una epidemia de brujería en toda la Europa medieval, ¿o fue una locura colectiva absurda e inexplicable? Que nació y murió al socaire de unas circunstancias bien delimitadas.

¿Es increíble que tantos miles y miles de hombres y mujeres fueran condenados sin motivos, o realmente hubo algo en torno de ellos que motivó las condenas con un fundamento de causa? La lectura de las actas inquisitoriales nos muestra, a menudo, detalles sorprendentes. Así como algunos casos muestran evidentísimos la coacción por el miedo y la tortura, y la inocencia de los inculpados es tan prístina como un cristal, en otros los acusados no vacilan en aceptar de principio las acusaciones, declaran libremente sus pactos con el demonio, cuentan sus orgías nocturnas, sus reuniones con el Príncipe de las Tinieblas, sus concupiscencias.










¿Puede ser todo esto imaginación... o existieron realmente las brujas? ¿Hubo pactos verdaderos con el demonio?

Dejando aparte el hecho de que el imperio del demonio en la Edad Media fue en gran parte la obra de la Iglesia, dejando aparte también la posibilidad de la existencia real de los pactos con el demonio (de la que nos ocuparemos en un próximo tema), hay que admitir que, en la Edad Media, hubo gran número de hombres y mujeres que creían realmente tener tratos con Satanás y oficiar de brujos. ¿Los tenían realmente? Tal vez algunos sí. Pero en gran parte de estos casos de embrujamientoconvencido, este convencimiento no era más que una ilusión de las mentes de los propios pretendidos brujos y brujas, cuyos orígenes eran una desenfrenada insatisfacción sexual, una imaginación tan rica como desequilibrada, el uso de algunos ungüentos que, como se comprobó posteriormente, tenían en su composición drogas alucinógenas...

Pero, aunque los fundamentos de sus creencias no fueran más que producto de sus propias imaginaciones enfebrecidas, sus obras eran reales. Al respecto se cuentan verdaderas atrocidades: según Sprenger, dominico comisionado por Roma para extinguir la hechicería en Alemania, los brujos se entendían con los médicos y los parteros para comprarles los cadáveres de niños recién nacidos. Los parteros daban muerte a las criaturas en el mismo momento en que nacían, clavándoles largas y finas agujas en el cerebro, tras lo cual declaraban que el niño había nacido muerto y procedían a enterrarlo. Llegada la noche, los brujos desenterraban a la víctima y la llevaban a sus cuchitriles, en donde la hervían en un caldero con hierbas narcóticas y venenosas y procedían luego a varias operaciones de laboratorio para obtener como resultado una especie de gelatina. El residuo líquido se vendía como elixir de larga vida, y la parte sólida se mezclaba, bien triturada, con grasa de gato negro y sebo, de lo cual salía una pomada que era usada para las fricciones mágicas.

Las brujas alcanzaban su paroxismo cuando relataban sus uniones carnales con Satanás, en cuyos relatos se incluían todos los excesos. Posteriormente se ha querido explicar todo ello a través de una sexualidad profundamente frustrada, pero por aquel entonces no se conocía aún la psicología y lo único que cabía hacer era exorcizar a la bruja... o llevarla a la hoguera. Los exorcizadores profesionales de la Inquisición formaron una verdadera legión... y las hogueras también.

La captura de una bruja era algo sumamente difícil y complicado... y ponía en grave peligro a sus captores si no sabían ser listos. Era preciso, en el momento de capturarla, levantarla inmediatamente del suelo, ya que sólo así se rompían los contactos con los poderes infernales, transmitidos a través de la tierra. Para facilitar las capturas se usaban muchas veces unas jaulas de madera de grueso piso, dentro de las cuales eran metidas rápidamente... tras lo cual ya no había ningún peligro, ya que una vez en manos de la Inquisición el diablo ya no tenía nada que hacer.

Sin embargo, Satanás era tan atrevido que no se detenía ni antes los representantes de la Iglesia.

Numerosos eran los sacerdotes, incluso los Inquisidores, que habían sido tentados por Satanás, aunque éste demostraba una predilección especial por los conventos de monjas. María de Sains, religiosa de Lille, confesó en 1615 haber mezclado hostias y sangre consagradas, polvo de macho cabrío, huesos, cráneo de niño, pelos, uñas, carne, con trozos de hígado y de cerebro, para destruir a toda la comunidad. Declaraciones como esta pueden hallarse a cientos en los anuales de la Inquisición. Hoy en día tal vez nos merecieran el concurso de un psiquíatra, pero entonces la psiquiatría aún no existía.

o podían ser destruidas por el fuego y la muerte. A veces, cuando ni el juicio ni la tortura conseguían nada, se utilizaba otro medio para saber si el acusado era culpable o inocente: se le ataba de pies y manos, se le introducía en un saco y se le arrojaba al agua: si flotaba era evidentemente culpable, y se le llevaba rápidamente a la hoguera. Si se hundía, su inocencia quedaba probada... aunque la mayor parte de las veces, cuando se sacaba de nuevo al desgraciado, éste ya se había ahogado, con lo que el fin de la prueba era siempre el mismo: la muerte del sujeto acusado.}
fuente:  http://www.proyectopv.org/

sábado, 20 de septiembre de 2014

EL AUTO ROJO

http://ladooscuroalaluna.blogspot.mx/


Cuenta la leyenda que generalmente en la carretera que va del Distrito Federal a Cuernavaca, se puede presenciar el avistamiento de un carro rojo, en el cual se encuentran un grupo de mujeres espectaculares, muy hermosas, que traen la fiesta consigo, gritando de alegría, sonriendo y bailando. Circulan a gran velocidad, algunos cuentan que son solo dos, pero hay quienes han dicho haber visto tres de estas esculturales mujeres y otros que tuvieron la “suerte” de poder contemplar a cinco de ellas.
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Solo los varones pueden toparse con este carro rojo y las hermosas mujeres a bordo le gritan su alegría, despertando tentaciones al mostrarle sus atributos, haciéndoles propuestas difíciles de rechazar, cuando el hombre está perdido en sus encantos, lo invitan a subir de todas las maneras posibles, con gestos y palabras, distrayéndolo entre sus platicas y coqueteos esperan el momento de encontrar algún lugar en al camino donde no puedan ser observadas, le hacen un último ofrecimiento mostrándole alguna parte de su cuerpo, haciéndole notar que se perderá de mucho si no sube, la mayoría accede.

http://ladooscuroalaluna.blogspot.mx/

Poco tiempo después se encuentra algún cuerpo, sin vida, al costado de la carretera, con señales de haber sido objeto de algún tipo de ritual, incluyendo la tortura, con símbolos marcados a lo largo de la piel de la víctima, inconfundibles marcas de cultos olvidados o de ceremonias, como si hubiese tenido el mismo destino que aquellos animales sacrificados en los aquelarres en tiempos de antaño. Hay quienes aseguran que el color escarlata que recubre al carro se debe a estos hombres que cayeron en la tentación, ya que está fabricado con su sangre.
Pero con el tiempo el carro rojo ha sido visto de forma menos constante sitios de México muy alejados entre sí. Así que presten especial atención cuando reciban alguna invitación parecida.